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Viernes 23 de julio
de 1999
CULTURA: INOLVIDABLE
CREADOR DE EL ETERNAUTA

Aniversario de Oesterheld
JUDITH GOCIOL

La historieta argentina tuvo a un artista que le dio
palabras y a otro que le puso contraluces: hoy el guionista
Héctor Germán Oesterheld -asesinado durante la dictadura, como sus cuatro
hijas- cumpliría 80 años. Era de 1919, el mismo año que el dibujante
Alberto Breccia, con quien llevó al género a su época dorada. Breccia,
nacido en Uruguay y criado en Mataderos, murió en 1993.
En los años 50, la mitad de los ejemplares de revistas que se imprimían
eran de historietas. Entre las cerca de 70 publicaciones nacionales
que circulaban hubo dos que le dieron madurez al género: Hora Cero
y Frontera, creadas por Oesterheld.
Fue justamente el guionista quien convocó al dibujante. "Hay un preciso
momento en que -acaso sin saberlo- Breccia se sorprenderá buscando,
dará un paso en una dirección cualitativamente diferente y, a los 40
años, abrirá una puerta definitiva. Es cuando tropieza con los textos
de Oesterheld", indica Juan Sasturain en El domicilio de la aventura.
Los rasgos angulosos de Julio Luna resaltan en la oscuridad de esa secuencia
de cuadritos maravillosa donde la llama de una vela es la única luz
en la casa embrujada: el jubilado -y el lector- están en penumbras y
ambos son salvados de la oscuridad por el detective Sherlock Time.
El innovador estilo de Oesterheld y Breccia comenzó a plasmarse
en ese primer trabajo conjunto. Atmósferas fantasmagóricas, climas góticos
y cuerpos tensionados a cargo del dibujante; valores como la amistad,
el coraje, la lealtad desarrollados por el guionista.
Y sobre todo la muerte: Breccia se atrevió a darle trazo al abismo y
Oesterheld a ponerle letra a lo impronunciable."Cansa tanto morirse.
Y duele. Mucho", dice Mort Cinder, ese personaje que entra y sale del
tiempo y de la vida. Un héroe imperfecto -como todos los del guionista-
creado por la dupla en 1962, para Misterix.
Dibujante y guionista realizaron juntos, además, el breve y brillante
policial duro Richard Long (donde Breccia aplica la técnica plástica
del collage), una biografía del Che Guevara y las viñetas de Doctor
Morgue, entre otros trabajos.
En 1957, Oesterheld publicó con Francisco Solano López la historia de
El Eternauta: sobreviviente de una invasión extraterreste, Juan
Salvo -un hombre de la clase media porteña- queda condenado a peregrinar
eternamente por el tiempo.
Más de diez años después la revista Gente le encargó al guionista
una segunda versión, que realizó con Breccia. La historieta fue levantada.
No era el mundo entero el que se enfrentaba esta vez a los invasores:
eran sólo los países latinoamericanos; las potencias habían pactado.
Con Oesterheld, la aventura dejó de ser una situación externa
y fortuita. Más que a un enemigo, los personajes se enfrentan a ellos
mismos, a sus conflictos internos, a sus propios dilemas éticos.
Breccia prestó su propia fisonomía al rostro del anticuario Ezra Winston
-compañero de Mort Cinder- y trasladó los rasgos de Oesterheld al interlocutor
de El Eternauta. Cómo este último, Oesterheld y Breccia están condenados
a la eternidad.
Texto
obtenido del diario Clarin
Nota publicada
el Viernes 23 de julio de 1999
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